Todo empezó en una mesa de póker. Nos juntamos a jugar como cualquier otro grupo de amigos, pero entre mano y mano se armaban las conversaciones buenas: las discusiones que no se acababan, las historias que nadie creía y las teorías más absurdas del mundo.
Un día alguien lo dijo en voz alta: esto habría que grabarlo. Así nació Bluffcast.
Hoy tenemos un set, unos micrófonos y las mismas ganas de sentarnos a hablar. El póker sigue siendo la excusa, pero en la mesa cabe todo: tecnología, trabajo, relaciones, deporte, dinero y cualquier cosa que se nos cruce esa noche.
No somos expertos en nada y esa es justamente la gracia. Somos cinco tipos diciendo lo que piensan, con la confianza de quien lleva años jugando en la misma mesa.